El otro día caía en mis manos un interesantísimo artículo que hablaba de las denominadas “I’m Sorry Laws,” (Leyes lo siento).
Son una serie de recomendaciones para profesionales sanitarios, que tienen su origen en Estados Unidos y en el Servicio de Salud Británico (NHC).
Según ese artículo, estas recomendaciones indican que:
[…] tanto el enfermo como sus familiares tienen derecho a recibir la disculpa explícita del médico que haya cometido el error o, en el peor de los casos, negligencia, durante el acto clínico.
Y para que no haya atisbo de duda de qué se quiere transmitir, se especifica que éstos, frente al paciente, deben incluir en su conversación la expresión meridiana y universal “lo siento”.
El artículo continúa indicando que:
Para el presidente del Colegio General de Médicos británico, Niall Dickson, no cabe duda del beneficio para los propios médicos, enfermeros y matronas, de llevar a la práctica estos postulados: “Si el médico pide disculpas, eso puede suponer una enorme diferencia en su relación con el enfermo”.
Justo tengo en mis manos un caso en el que la verdadera justicia para mis clientes solo puede consistir en que los profesionales sanitarios implicados les digan “Lo siento”.
Me parece de gran importancia que estas guías lleguen a España. Es más: me parece urgente.
El artículo comete un grave error al indicar que en nuestro país lo más parecido a las I’m Sorry Laws es el Código Deontológico de los profesionales sanitarios, calificándolo de obligado cumplimiento moral, no legal.
Nada más lejos de la realidad. La normativa sanitaria española exige claramente que el profesional sanitario cumpla su Código Deontológico, de manera que, al ser impuesto por ley, debe cumplirse.
El artículo 17.1 del mencionado Código Deontológico Médico que indica que
el profesional sanitario deberá asumir las consecuencias de sus actuaciones y errores ofreciendo una explicación clara, honrada, constructiva y adecuada,
es de obligado cumplimiento por ley.

Conozco a mujeres que han obtenido su necesario “Lo siento”. No sé si será suficiente, pero sí lo considero muy importante.
En este artículo, la bloguera (entre otras muchas cosas) Tania Gálvez San José nos contaba cómo había tomado la decisión —tres años después de haber sufrido violencia obstétrica durante su parto— de dirigirse al hospital para pedir explicaciones y exigir disculpas.
Poco después le llegaba una carta en la que, aunque no accedían a todo lo solicitado, sí le pedían disculpas.
Yo recibo varios correos cada semana en los que las mujeres me cuentan lo satisfechas que están por haberse atrevido a escribir a ese hospital o centro de salud, enseñándome esa respuesta de disculpas.
Es bueno para la salud realizar este tipo de actuaciones. Dignifica y calma el dolor que hayas podido sufrir en un momento vulnerable de tu vida.
Te animo a que lo hagas si piensas que en tu hospital o centro de salud no se respetaron tus derechos, aunque es extrapolable a los demás ámbitos de tu vida.
Hoy comentaba con un profesional sanitario “pata negra” (de esos con los que da gusto sentarte a hablar y escuchar porque sabes que vas a aprender) que presentar una reclamación era muy beneficioso tanto para el paciente como para el sistema.
Una reclamación no puede verse como una pataleta o una forma de conflicto, sino como una oportunidad para que el paciente o usuario se desahogue, pero también para que enseñe a esos profesionales cómo se debe trabajar.
Yo no pierdo ni una sola oportunidad para escribir en mis reclamaciones toda la normativa vulnerada, punto por punto, porque sé que obligo a la persona que me lee a darse cuenta de que esa normativa existe y debe cumplirse.
Para mí, reclamar es mejorar el sistema.
Puede que otro tipo de reclamaciones requieran una actuación más contundente pero, como te he contado, en el caso que tengo encima de la mesa la verdadera justicia la obtendremos si esos profesionales piden perdón y reconocen su error. En ello voy a trabajar activamente.
Como indica el artículo, los médicos españoles no saben disculparse y asumir sus errores. No se les ha enseñado.
Habrá que ponerse manos a la obra, ¿no te parece?
Nos vemos por las redes.♥
Lorena Moncholí. Abogada nº14084 del ICAV
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