El miércoles 18 de mayo, Pilar Rubio aparecía en el Hormiguero 3.0, contando el nacimiento de su segundo hijo y presentando un libro del que no quiero ni saber el título.
En un primer momento no quise ver la entrevista, ni en directo ni en diferido, porque en realidad siempre selecciono muy bien lo que veo en televisión y no tengo interés en lo que esta presentadora quiere contar sobre su vida, ni su maternidad.
Pero ayer a través de las redes sociales empezaron a llegarme comentarios sobre todo lo que había contado y finalmente claudiqué.
No pienso comentar nada sobre la venta comercial en directo de artilugios varios para proteger el periné, que solo sirven para sacarte dinero inútilmente.
Bueno, sí. Con respecto al EPI-NO, que se vende haciendo creer a la mujer que protege de desgarros perineales y episiotomías, solo diré que lo que realmente protege a la mujer de un episitomía innecesaria es protegerse de aquellos profesionales sanitarios que las realizan de forma rutinaria e indiscriminada (hay un 42% de episiotomías innecesarias en partos normales en el Sistema Nacional de Salud a fecha 2012 , según datos del Ministerio de Sanidad. )
Escribo hoy, en plena Semana Mundial del Parto Respetado, porque hay algo que ya no se puede tolerar más: la normalización de las inducciones de parto programadas a elección de las madres, con el consentimiento o connivencia de determinados profesionales sanitarios.
Nos alarmamos cuando vemos en la tele casos en los que determinados padres han puesto en riesgo a sus hijos, y sin embargo, seguimos tranquilamente sentados en el sofá, cuando una mujer dice abiertamente que quisieron programar el parto de su hijo para que el padre no se lo perdiera, añadiendo que la ginecóloga les contestó: “Ah, muy bien, pues entonces puede ser mañana”.
Esto, traducido a términos jurídicos y médicos implica que esta mujer dice abiertamente en la tele :
“He puesto en riesgo mi salud y la de mi hijo, para que el padre esté contento y siga con su vida y su agenda y todo ello con la connivencia de una ginecóloga que no cumple sus obligaciones legales y deontológicas y colabora para que dé rienda suelta a mis caprichos. “
Pero esto no me lo he inventado yo.
Los riesgos de la inducción del parto los vemos los abogados en los Juzgados, cuando se demanda a los profesionales sanitarios, fundamentalmente por el fallecimiento de bebés y madres tras fracasos de inducciones de parto que no terminaron en una cesárea urgente o cuya cesárea no llegó en el momento necesario.
Desgraciadamente son demasiadas las sentencias de Tribunales Superiores de Justicia y del Tribunal Supremo que he estudiado, como para no saber de lo que estoy hablando.
Desgraciadamente tengo un caso en mis manos. Desgraciadamente.
La inducción siempre aparece en todas las historias clínicas que se manejan en estos casos y los peritos (ginecólogos) nos cuentan con todo lujo de detalles cuáles son los riesgos de esta práctica.
Pero estos riesgos cualquier ciudadano de a pie los puede conocer.
El Ministerio de Sanidad, en un informe que publicó el año pasado (y que es público, todo el mundo puede acceder a él, también profesionales sanitarios, lo que sería muy deseable), ya advirtió que el índice de inducciones de parto en el Sistema Nacional de Salud (19,4%) duplicaba el recomendado por la OMS (10%), manifestando que constituía todo un “reto” alcanzar dicho estándar.
La propia SEGO , en su protocolo de inducción del parto (IDP), actualizado a julio de 2013, ya advirtió que:
“La necesidad clínica para realizar una IDP se debe a diversas circunstancias en las que se piensa que el resultado del embarazo será mejor si se interrumpe artificialmente en lugar de dejarse a su evolución natural … Este procedimiento no solo tiene implicaciones médicas maternas y/o fetales, sino que afecta también a toda la estructura asistencial, puesto que implica una sobrecarga en las salas de parto con respecto a los partos de inicio espontáneo.”
En los juzgados siempre manejamos los protocolos de la SEGO, y la misma establece como riesgos de la inducción los siguientes:
“La inducción electiva a término es aquella que se indica por razones ajenas a motivos clínicos. Supone una de las causas más importantes del incremento en las tasas de IDP actuales. La razón de este incremento es difícil de explicar globalmente, puesto que intervienen factores que conciernen a la gestante (miedo a las complicaciones materno-fetales que pudieran derivar de una conducta expectante en la gestación normal a término, conveniencia de fechas, etc.) y al personal que va a atender el parto (actitud laxa ante indicaciones marginales, gestión de camas en el centro hospitalario, problemas de agenda, etc.).
Por supuesto, la disponibilidad actual de mejores inductores de la maduración cervical ha favorecido esta situación. Las principales preocupaciones asociadas este tipo de IDP «social» son el potencial aumento en la tasa de cesáreas, la morbilidad neonatal derivada de la gestación a término temprana, y el incremento de costes.
Una de las controversias alrededor de la inducción electiva del parto en gestaciones a término es la de la morbilidad neonatal de los recién nacidos, especialmente de los nacidos entre las semanas 37 y 39. Los problemas respiratorios pueden ser consecuencia del parto prematuro de un feto con edad gestacional mal datada…o la taquipnea transitoria relacionada con una cesárea tras inducción fallida.”
El protocolo de inducción del parto del Hospital Clínic de Barcelona, por ejemplo, establece taxativamente que la inducción se asocia con un aumento de complicaciones en comparación con el trabajo de parto espontáneo, estableciendo que los riesgos potenciales de la inducción incluyen:
“Aumento riesgo parto por cesárea, hiperdinamia e hipertono con o sin alteraciones de la frecuencia cardiaca del bebé, aspiración de meconio, rotura uterina, intoxicación hídrica y prolapso de cordón post amniorrexis “
Con estos datos, poco más que añadir.
Pero creo la culpa de todo esto no la tiene Pilar Rubio. En serio. Es que creo que ella no lo sabe.
Aunque hubiera firmado su hoja de consentimiento informado para la inducción del parto (que es obligatorio por ley, espero que lo haya hecho), la profesional sanitaria les debería haber avisado de forma verbal y absolutamente clara de estos y otros riesgos que corría ella y su bebé si finalmente se empeñaba en inducirse el parto para que su marido no tuviera que cancelar ningún compromiso profesional.
Si un profesional sanitario le dice a la cara a una futura madre – que no se ha tomado ni una sola aspirina durante el embarazo por el miedo a que le pasara algo a su bebé -, de forma seria y tajante: “Si te induzco el parto te puede producir una rotura uterina o tu bebé puede padecer sufrimiento fetal o aspirar meconio o acabar todo en una cesárea o en muerte”, creo que pocas madres firman esa hoja que ni siquiera se han leído.
Pero es que la obligación legal de los profesionales sanitarios es hacerlo de esta forma.
Cuestión distinta es que un buen profesional sanitario detecte un problema en el feto o la mujer embarazada y le informe que los riesgos de la inducción que le propone (que debe seguir contando cuáles son) son menores que el riesgo para la vida de ella o su bebé, que está comprobando en ese momento. Esto es otra cosa.
No puedo saber si Pilar Rubio fue informada por su ginecóloga en los términos que indica la ley, pero por la forma de hablar en la entrevista, creo que no. Porque de lo contrario no creo que fuera capaz de contar abiertamente que puso en riesgo su salud y la de su hijo por salvaguardar la agenda de su marido.
Nada más. Si estás embarazada, por favor, antes de comprarte ese libro, yo te pido que acudas a una buena matrona de atención primaria, ética, bien formada y actualizada (ya sea del sistema sanitario público o privado, a tu elección) para que te dé información clara y objetiva sobre el proceso único que vas a vivir junto a tu bebé y te aclare los riesgos que lleva consigo la práctica de estas actuaciones obstétricas que ni el Ministerio de Sanidad es capaz de controlar.
Lorena Moncholí. Abogada ICAv nº 14084.
Proyecto Díkê
El programa de asesoramiento jurídico para mujeres embarazadas o profesionales, para saber defender tus derechos en el parto y nacimiento de tu hijo.
Porque no se trata de reclamar, se trata de que no pase.
Infórmate aquí, cerramos puertas el 23 de mayo>>



Gema soy fisioterapeuta y me encanta tu explicación del epi-no.Yo digo lo mismo del masaje perineal y me parece súper correcto.La salvedad es que con el epi-no he visto hacer muchas salvajadas y el masaje de periné lo hacen profesionales formados para ello.
Me encanta leerte .
Muchas gracias Ana! Un abrazo!
Lorena, a mí el ginecólogo me indujo el parto sin ningún argumento convincente. Fue el 12 de agosto, y creo firmemente que fue porque él se iba de vacaciones el 15 de agosto. Me he quedado muy sorprendida al leer en tu artículo que yo debería haber firmado un documento de consentimiento y yo eso no lo recuerdo para nada (fue hace 3 años ya). Y quería preguntarte, ¿quién se supone que se queda con ese papel? ¿El hospital, el ginecólogo, yo?
Hola Carolina, debe constar en tu historia clínica!Un abrazo.
Buenas tardes Lorena, me ha encantado tu artículo y la explicación legal que has dado, gracias por exponer este asunto (y otras cuestiones como la comercializacion de artilugios de forma indiscriminada). Sin embargo, no he podido dejar pasar el comentario sobre el EPI-NO y sus resultados, no estoy segura de si he entendido bien lo que querías decir. Me gustaría aclarar que el uso que se le pueda dar no es el mismo en un contexto “domiciliario”, o bien empleado por un fisioterapeuta especializado, con una valoración adecuada y un seguimiento individualizado. Del mismo modo que el masaje perineal mal entendido tampoco obtiene buenos resultados (a veces incluso puede ocurrir lo contrario). Soy profesional del sector y como muchos compañeros me enfrento cada día a la desinformación acerca de estas cuestiones, o lo que es peor, a la sobreinformacion comercial. Si he entendido mal mil disculpas Un saludo!
Hola Bea! Con respecto al EPI-NO, uno de sus reclamos publicitarios es que contribuye a evitar episiotomías. Lo que quiero manifestar es que lo único que evita las episiotomías (salvando el 10% de mujeres de parto que la necesitarían por motivo clínico) es que no se hagan. Nada evita las episiotomías innecesareas e inconsentidas, salvo que la mujer prohíba su realización y el profesional sanitario no lo haga.
Evidentemente no me estoy refiriendo a los ejercicios para proteger el periné en el parto-postparto, que creo muy necesarios, al igual que agradezco que profesionales como vosotros os hayáis especializado en este tema tan importante para la salud de las mujeres. Yo me refiero en el artículo a la intervención quirúrgica en sí. Un abrazo!
Hola. Me parece muy normal tu indignación y creo que si te tomas el tiempo de conversar con mujeres embarazadas en un estado avanzado probablemente descubras que inducir el parto se ha convertido en la práctica habitual en los hospitales. Programan los partos durante la semana para tener el fin de semana libre. No soy madre ni tengo muchas amigas embarazadas pero a las que tengo se lo han propuesto o hecho. Y como bien dices no creo que se entienda el riesgo ni que se informe debidamente.
Gracias Yaiza, por tus comentarios. Desgraciadamente, conozco muchas mujeres supervivientes d einducciones innecesareas y por ello es un tema que me remueve enormemente. Un abrazo.
Hace poco he comenzado un web, la información de tu blogg me proporciona mucha informacion. Gracias por todo tu tiempo y trabajo.
Saludos
Muchas gracias Carmen, un abrazo!